Sentada en el comedor de su casa, escribía vaya a saber qué. Su rostro tenía una expresión relajada, como si estuviera dibujando. ¿Qué escribía en ese papel? Qué la transportaba a otro lugar, sin permitirle darse cuenta de que él estaba, parado a tres metros, mirándola, esperándola. Una vez más, la esperaba. No era la primera vez que ella entraba en ese mundo de fantasía. Él deseaba ser parte de ese mundo. Ese mundo inexistente y sin embargo, tan real. Sí, ese mundo era más real de lo que ellos tenían. Incontables son las veces que la miró, con desesperación callada, mordiéndose su labio inferior y rogando que ella advirtiera cómo la miraba. Y aunque suene extraño, ella también lo quería.
La distancia que había entre ellos era inconquistable. Jamás podrían mirarse a los ojos y entenderse, porque ella no quería estar en este mundo. Ella no quería miradas con él ni películas agarrados de las manos ni recetas hechas juntos. Ella quería poesía y vino, melodías eternas. Ella quería mirar con los ojos cerrados.
Desde hacía muchísimo tiempo, ella lo había aceptado… él jamás lo entendería.
martes, 12 de febrero de 2008
sábado, 12 de enero de 2008
El regalo
Durante toda la noche, ella miró el paquete.
Veía que tenía su nombre escrito y por alguna razón, ese en particular le llamaba la atención a pesar de haber otros con su nombre. No quería esperar más para abrirlo. Notaba, además, que ese regalo con su nombre escrito sobre el papel envoltorio, era más pequeño que el resto. O por lo menos, más humilde. Algo en el papel le resultaba casero, bonachón, como si hubiera sido el único no comprado para la ocasión y sin embargo, el más cuidado. Llegó la hora. Tal vez haya sido el primer regalo que abrió, pero para ella fue el último. Era el regalo de su abuelo, y era un diario íntimo.
Dedicado a Tatá.
Veía que tenía su nombre escrito y por alguna razón, ese en particular le llamaba la atención a pesar de haber otros con su nombre. No quería esperar más para abrirlo. Notaba, además, que ese regalo con su nombre escrito sobre el papel envoltorio, era más pequeño que el resto. O por lo menos, más humilde. Algo en el papel le resultaba casero, bonachón, como si hubiera sido el único no comprado para la ocasión y sin embargo, el más cuidado. Llegó la hora. Tal vez haya sido el primer regalo que abrió, pero para ella fue el último. Era el regalo de su abuelo, y era un diario íntimo.
Dedicado a Tatá.
domingo, 6 de enero de 2008
Aterrizó el avión
Algunas de las cosas que hicieron que empezara el nuevo año más liviana:
- Bajar la cantidad de emails acumulados en mi bandeja de entrada -sin leer, sin contestar, sin clasificar, sin terminar de hacerles seguimiento- de 758 a 19.
- Que mi vieja me haya pedido perdón por lo de aquellas épocas, mirándome a los ojos y con el corazón abierto.
- Que mi viejo haya salido bien de la operación y esté sonriendo de nuevo, aunque no me pida perdón nunca por lo de aquellas épocas.
- Hacer las pases con la sombra del estilo de vida que me hubiera gustado tener y no tuve.
- Soltar un viejo sueño y elegir otro distinto pero más cercano.
- Humanizarme. Todo no puedo. Enfocar la vista.
Después de un año, toqué tierra firme.
Y encima el 2008 es mi año en el horóscopo chino.
- Bajar la cantidad de emails acumulados en mi bandeja de entrada -sin leer, sin contestar, sin clasificar, sin terminar de hacerles seguimiento- de 758 a 19.
- Que mi vieja me haya pedido perdón por lo de aquellas épocas, mirándome a los ojos y con el corazón abierto.
- Que mi viejo haya salido bien de la operación y esté sonriendo de nuevo, aunque no me pida perdón nunca por lo de aquellas épocas.
- Hacer las pases con la sombra del estilo de vida que me hubiera gustado tener y no tuve.
- Soltar un viejo sueño y elegir otro distinto pero más cercano.
- Humanizarme. Todo no puedo. Enfocar la vista.
Después de un año, toqué tierra firme.
Y encima el 2008 es mi año en el horóscopo chino.
martes, 18 de diciembre de 2007
quEEN or kING
Me exaspera la gente que escribe "k" donde debería ir "qu". Por ejemplo: "¿ké tal?". Me enerva mal. ¿De qué se trata? ¿De ser ecológico? ¿De pertenecer a un grupo más divertido que el mío? ¿O será un código de un juego de cartas virtual y secreto que se está jugando a nivel mundial?
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Cuando el pasado llega al presente
Anoche fui con una amiga al Gran Rex a escuchar a Diana Krall. Subimos las escaleras y al llegar al descanso, una chica y yo nos clavamos las miradas durante dos segundos. Esa chica era quien había sido mi mejor amiga en la secundaria. Al lado de ella, un amigo de la secundaria, quien es su pareja desde hace mucho tiempo. Y hacía mucho, mucho tiempo que no nos veíamos. Resultó que sus asientos estaban al lado de los nuestros. O sea que estuvimos sentados juntos, como si lo hubiéramos planeado.
A la tarde había ido al depósito fiscal a finalmente retirar las cajas con mis cosas, que había enviado por barco hace dos meses cuando estuve allá. Ya tengo todas mis pertenencias en este suelo.
A la tarde había ido al depósito fiscal a finalmente retirar las cajas con mis cosas, que había enviado por barco hace dos meses cuando estuve allá. Ya tengo todas mis pertenencias en este suelo.
jueves, 1 de noviembre de 2007
¿Será la primavera?
Ando con ganas de tener un bebé. Me pregunto si será un deseo del momento o algo que nació junto con mi vuelta, algo que de a poco irá tomando forma. Si llegó para quedarse y transformarse en claridad, tal vez suceda. Bueno... primero a lo primero.
lunes, 8 de octubre de 2007
De un sueño a otro
Es fácil rendirse a la tentación de vivir en el paraíso. Todo tiene su brillo. Las piedras están puestas estratégicamente. Me pregunto en qué momento crecen los árboles... son siempre del tamaño ideal, como si su altura estuviera programada. Y las hojas no se llenan de tierra. El cielo está siempre azul, y cuando aparece una nube, un viento agradable se ocupa de apurarle el paso. El silencio es un telón de fondo que deja escuchar cada uno de los movimientos, incluso el más sutil. Cuánto placer junto. Cómo hacer para vivir cuando uno cruza el límite de este universo cuidado con tanta irrealidad. Es demasiado pronto para este paraíso. Así como el dolor te vuelve insensible a los placeres, igual es al revés. ¿Cómo ignorar las realidades que están a menos de una siesta de distancia?
Me voy. Me vuelvo a las piedras de las calles rotas, a los cielos grises, al hollín, a lo desparejo y al sinsentido, al alboroto, al sonido de las voces que se hacen oír y de los besos ruidosos, a las manos que cocinan y se encuentran, a la lucha diaria por los que amamos, a los abrazos envolventes, a la flor de piel, a la carne viva, a la sangre que corre en mis venas.
Me voy. Me vuelvo a las piedras de las calles rotas, a los cielos grises, al hollín, a lo desparejo y al sinsentido, al alboroto, al sonido de las voces que se hacen oír y de los besos ruidosos, a las manos que cocinan y se encuentran, a la lucha diaria por los que amamos, a los abrazos envolventes, a la flor de piel, a la carne viva, a la sangre que corre en mis venas.
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