jueves, 8 de mayo de 2008
Escrito en abril de 2004
La música. En la voz de Francisco, mi canción. El contrabajo en el rincón, desprendiendo su lamento y coraje. La banda, el enlace de dos vidas, las miradas que se encuentran, el compartir.
lunes, 28 de abril de 2008
jueves, 10 de abril de 2008
A callarse (Pablo Neruda)
Ahora contaremos doce
y nos quedamos todos quietos.
Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.
Sería un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en una inquietud instantánea.
Los pescadores del mar frío
no harían daño a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.
Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.
No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es sólo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.
Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamás
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñe
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.
Ahora contaré hasta doce
y tú te callas y me voy.
y nos quedamos todos quietos.
Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.
Sería un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en una inquietud instantánea.
Los pescadores del mar frío
no harían daño a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.
Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.
No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es sólo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.
Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamás
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñe
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.
Ahora contaré hasta doce
y tú te callas y me voy.
domingo, 6 de abril de 2008
Lo permanente
Esta noche, después de mucho tiempo, canté frente a un grupo de gente. Lo nuevo: superar mi timidez me costó menos que otras veces. Lo de siempre: una vez abierta esa puerta, me hubiera quedado a vivir ahí.
Hay amores que siempre nos hacen sentir que estamos en casa.
Hay amores que siempre nos hacen sentir que estamos en casa.
viernes, 28 de marzo de 2008
De las épocas en las que no tenías bigote
El colectivo arrancó y ella saludó con su mano a quien, parado junto al cartel del 109, sin duda era su padre. Inmediatamente después la imaginé con unos 6 años y a él con unos 35. Ella se iba al colegio y estaba subida a un auto, y él la saludaba desde la puerta de la casa. Luego iría a trabajar.
Después pensé en vos, y en ese día cuando festejé mi cumpleaños número no recuerdo bien. Hubo un regalo que me gustó más que los demás, y cuando vos llegaste del trabajo, yo te lo mostré y te conté cuánto me gustaba ese regalo. Mis amiguitas todavía estaban y oyeron. Cuando ya todas se habían ido, vos te sentaste y yo me senté a upa tuyo. Me acariciaste el pelo con suavidad y me explicaste la posibilidad de que mis palabras de celebración hacia sólo uno de los regalos -el hacer diferencia sin mala intención- hubieran entristecido al resto de mis amiguitas. Me dio mucha vergüenza y me sentí mala, pero vos me abrazaste y me comprendiste.
No sólo no guardo un mal recuerdo de ese cumpleaños, sino que es uno de los pocos cumpleaños que recuerdo de chica.
Para vos, viejo querido.
Después pensé en vos, y en ese día cuando festejé mi cumpleaños número no recuerdo bien. Hubo un regalo que me gustó más que los demás, y cuando vos llegaste del trabajo, yo te lo mostré y te conté cuánto me gustaba ese regalo. Mis amiguitas todavía estaban y oyeron. Cuando ya todas se habían ido, vos te sentaste y yo me senté a upa tuyo. Me acariciaste el pelo con suavidad y me explicaste la posibilidad de que mis palabras de celebración hacia sólo uno de los regalos -el hacer diferencia sin mala intención- hubieran entristecido al resto de mis amiguitas. Me dio mucha vergüenza y me sentí mala, pero vos me abrazaste y me comprendiste.
No sólo no guardo un mal recuerdo de ese cumpleaños, sino que es uno de los pocos cumpleaños que recuerdo de chica.
Para vos, viejo querido.
miércoles, 26 de marzo de 2008
You said...
"A nuestra edad hay un montón de puertas entreabiertas".
Ha... maybe we just need to fall in love.
Ha... maybe we just need to fall in love.
martes, 18 de marzo de 2008
Las enseñanzas del asiento de atrás
Sentarse en el asiento de atrás brinda enseñanzas importantes. Por ejemplo, uno ve hacia dónde apunta su mirada el conductor en un semáforo en rojo. También se puede apreciar la verdadera conversación que se lleva a cabo entre el conductor y el acompañante. Además es una experiencia real sobre discriminación, porque los asientos de atrás siempre son más incómodos que los de adelante. Y el espacio para acomodar las piernas también es más pequeño atrás, lo que da un poder de adaptabilidad muy útil. Si no es muy transitado, el sector de atrás es una especie de depósito o basural, y hacerle una pasada visual o táctil puede resultar muy ecológico, por las cosas que pueden reciclarse al ser encontradas.
En fin, el asiento de atrás es un gran maestro, y quienes buscan ir siempre adelante, se lo pierden.
En fin, el asiento de atrás es un gran maestro, y quienes buscan ir siempre adelante, se lo pierden.
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